martes, 7 de diciembre de 2010

"Binomio familia-escuela"

Cuando los padres eligen la escuela cuando se hacen  partícipes de los deseos, ideales, valores y objetivos educativos de los niños, aunque con frecuencia no los tengan ellos mismos suficientemente definidos o explicitados. Establecen los padres con la escuela una particular relación de confianza, mediante la cual delegan autoridad, funciones, objetivos familiares, etc. La relación que se entabla entre familia y escuela es tan peculiar que sólo cabe situarla en el marco de la confianza.

Esa relación de confianza es la que determina, matiza y da forma al binomio familia - escuela, que debe estar marcado por una actitud de responsabilidad compartida y complementaria en la tarea de educar a los hijos. Ello implica una verdadera relación de comunicación donde padres y maestros establezcan una vía abierta de información, de orientación, sobre la educación de los hijos, constructiva y exenta de tensiones por el papel que cada uno de ellos desempeña.

En este sentido, la familia debe tener una actitud activa y participativa, más allá de las aportaciones puntuales de información sobre los hijos, en la medida que lo requieran los maestros: esto es, trabajar conjuntamente en la orientación de la persona en orden a un proyecto común de educación.

Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué queremos educar a nuestros hijos, la disfuncionalidad en la relación padres-maestros y en el mismo proceso educativo, estará asegurada. Una escuela no puede limitar su actividad a los campos que sean de su exclusivo interés, sin atender a las necesidades de la familia. Esa peculiar relación de confianza-servicio es característica de la escuela, particularmente en los niveles de Primaria y Secundaria.

"Comunicación entre Padres y Maestros"

La comunicación más positiva que un padre puede tener con el maestro es la que dice: "Yo me preocupo por mi hijo y valoro la escuela." La mejor manera que los padres pueden mostrar cuanto valoran el aprendizaje es enviando a la escuela a los niños bien preparados todos los días. Cuando los niños se ausentan de la escuela, se pierden lecciones importantes. Una vez los niños se atrasan en las clases, ponerse al día puede ser difícil.
Los padres y maestros son socios en el desarrollo escolar de los estudiantes. La comunidad escolar es construida con las relaciones establecidas entre los niños, el personal de la escuela y las familias de los niños.
Consejos para crear una relación positiva con el maestro de sus niños:
Reúnase con el maestro de sus niños en el otoño. Esta es una excelente oportunidad para que el maestro aprenda más sobre sus hijos como individuos -las necesidades especiales de los niños, actividades fuera del hogar, salud y hábitos de estudio.
Vea lo positivo. Los maestros necesitan sentirse apreciados por el trabajo que desarrollan. Comparta con el maestro de sus hijos algo que usted particularmente aprecia del trabajo que desempeña un maestro en el desarrollo académico y social de su niño.
Exprese su aprecio enviando notas de agradecimiento cuando algún evento especial se lleva a cabo en el salón de clases y sus niños están involucrados.
Hágale saber a los maestros de su disposición de apoyar el trabajo que ellos están desarrollando como maestros. Pida consejos y sugerencias para continuar con actividades escolares en el hogar.
Esté dispuesto a participar en reuniones (o pida reunirse con el maestro) cuando usted o los maestros sientan que hay necesidad de una reunión especial para tratar un asunto importante relacionado con sus niños, tales como:
•Las calificaciones de sus niños bajan dramáticamente.
•Sus niños reciben una calificación mucho más baja de lo que merecen.
•Sus niños no tienen tareas.
•Sus niños parecen profundamente molestos por algo que pasó en la escuela.
Preguntas Que Puede Hacer En Una Reunión de Padres y Maestros
Las siguientes son muy buenas preguntas que puede llevar a una reunión de padres y maestros. Úselas como una guía para hablar con los maestros. Escuche y tome notas sobre como puede apoyar los esfuerzos de los maestros en casa. Piense como usted y los maestros pueden ayudar a los niños a ser más productivos y a aprender mejor. Los maestros pueden hacer la diferencia en la escuela, usted puede hacer la diferencia en la casa fomentando el aprendizaje.
• ¿Cómo está mi hijo(a) rindiendo en la escuela? ¿Cómo está él /ella rindiendo en lectura, matemáticas, ciencias naturales y estudios sociales?
• ¿Cómo están los hábitos de trabajo de mi hijo(a)? ¿Termina él /ella su trabajo a tiempo?
• Entrega él /ella sus tareas a tiempo?
• ¿Necesita ayuda extra en alguna clase en particular?
• ¿Cuál es el nivel de habilidad de mi hijo(a)? ¿Trabaja él /ella cómodamente a ese nivel?
• ¿Cómo se comporta mi hijo(a)?
• ¿Se lleva bien con sus compañeros de clase?
• ¿Participa mi hijo(a) en clase?
• ¿Muestra mi hijo habilidades de liderazgo?
• ¿Cómo puedo ayudar?

lunes, 6 de diciembre de 2010

"Comunicación entre padres e hijos"

Todos los padres necesitan tener una buena comunicación con sus hijos. La comunicación favorece la relación, se obtiene un ambiente de unión, de respeto, de tolerancia y de cariño y confianza. Si es importante el diálogo en las relaciones interpersonales, lo es aún más la comunicación en la familia, ésta está guiada por los sentimientos, nos ayuda a establecer contacto con el otro, a dar o recibir información y así expresar aquello que queremos decir, ya sean ideas, sentimientos o sufrimientos. La comunicación ayuda a fortalecer el apego en la familia y entre sus miembros.

A los padres y a las madres les gusta tener con los hijos una comunicación fluida y positiva. Cuando esto no es así, cuando la relación se deteriora y se convierte en superficial, aparecen las dudas y la desconfianza, los problemas pasan por la mente de los padres y surge la angustia. De igual modo hay momentos que los hijos no necesitan comunicar según que aspectos de sus vidas a los padres y este hecho ha de ser respetado, en este momento los hermanos o los amigos cobran un papel importante. Aquí los padres tendrán que darles a los hijos su espacio y momento y estar presentes por si son necesarios en algún momento. Este hecho suele ser más frecuente en la adolescencia y los niños se vuelven más reservados que cuando son más pequeños. Es en este momento cuando los padres tendrán que estar más alerta y observar las conductas de sus hijos por si necesitan de su ayuda y ellos no son capaces de comunicarlo. Es importante que sepamos que, a veces, con el afán de ayudar a los hijos, los padres pueden convertirse en jueces, se critica o se censuran sus conductas con mucha rapidez y esto no favorecerá a la relación.
Escuchar atentamente es el primer paso que nos permitirá conocer qué preocupa al niño y cuál es su estado emocional. Los niños aprenden desde el ejemplo, por eso es necesario que los padres comiencen desde muy pequeños a interiorizar en los niños pautas o normas de una buena comunicación. Cuando existe la comunicación en una familia, seguramente se puede afirmar que existe un compañerismo, una complicidad, y un ambiente de unión y afecto en la casa. Hay que ayudar a los hijos, es decir, que los padres introduzcan mecanismos que faciliten la comunicación, por ejemplo:
  • Escuchar con atención e interés, que el niño sienta que está siendo atendido.
  • Cuando se dé un consejo que sea siempre en clave positiva.
  • Ponernos en el lugar del niño y poder entender que es lo que le pasa, así podremos ayudarle con mayor facilidad.
  • Crear un ambiente que facilite la comunicación.
  • Que se sienta partícipe de decisiones de la familia, que pueda opinar sobre aspectos concretos y explicarles las cosas que suceden en el núcleo familiar, siempre teniendo en cuenta la edad del niño.
  • No juzgarlos antes de tiempo cuando nos expliquen alguna cosa.
  • Proporcionarles confianza para que puedan hablar sobre cualquier tema dentro de la familia, es mejor que puedan hablar obtener información dentro del núcleo familiar que no fuera.
Es importante poder seguir todas estas pautas, que el niño se sienta escuchado, que pueda comunicarse abiertamente y se sienta apoyado cuando exprese todos sus sentimientos. De esta manera la comunicación será positiva y el ambiente familiar será el adecuado para el buen desarrollo del niño.
 

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