Cuando los padres llegan a saber que su niño tiene una necesidad especial, comienza una jornada en su vida que muy a menudo está llena de emociones fuertes, alternativas difíciles, interacciones con profesionales y especialistas diferentes, y una necesidad continua de búsqueda de información y servicios.
Al comienzo, los padres pueden sentirse aislados y solos, y puede ser que no sepan donde comenzar su búsqueda de información, asistencia, entendimiento y apoyo. Cuando los padres llegan a saber acerca de alguna dificultad o problema en el desarrollo de su niño, esta noticia llega como un golpe tremendo.
Reacciones más Comunes Al saber que su niño puede tener una necesidad especial, la mayoría de los padres reaccionan en formas que han sido compartidas por todos los padres quienes antes que ellos también han estado enfrentados con éste desafío enorme. Una de las reacciones iniciales es la negación
"Esto no puede estar sucediéndome a mí, a mi niño, a nuestra familia." La negación rápidamente se fusiona con el enojo, el cual puede ser dirigido hacia el personal médico involucrado en proporcionar la información acerca de la condición del niño. El enojo puede además afectar la comunicación entre esposos o con los abuelos u otros seres queridos de la familia. Pareciera que en las primeras etapas el enojo es tan intenso que toca casi a todos, porque es reflejado por sentimientos de dolor y una pérdida inexplicable con la cual uno no sabe cómo tratar o explicar.
El miedo es otra respuesta inmediata. A menudo la gente teme a lo desconocido mas que lo conocido. El tener un diagnóstico completo y algún conocimiento de los prospectos futuros del niño puede ser más fácil que la incertidumbre. Sin embargo, en cualquier caso, el miedo al futuro es una emoción común:
¿Que va a suceder a este niño cuando tenga cinco años de edad, cuando tenga doce años de edad, cuando tenga veinte años de edad"?
¿"Que va a suceder a éste niño cuando yo no exista?"
Entonces se presentan otras preguntas:
"¿Aprenderá algún día?
¿Irá a la universidad?
¿Tendrá la capacidad de amar, vivir, reírse, y hacer todas las cosas que teníamos planificadas?" Otros asuntos desconocidos también inspiran miedo. Los padres temen que la condición del niño sea peor de lo que posiblemente pudiera ser.
Uno espera lo peor. Vuelve a la memoria el recuerdo de personas con necesidades especiales que uno ha conocido. A veces se siente culpa por algún desaire cometido años atrás hacia una persona con necesidades especiales.
Existe también el miedo del rechazo de la sociedad, miedo acerca de cómo los hermanos y hermanas serán afectados, preguntas de si habrá más hermanos o hermanas en esta familia, y preocupaciones acerca de si el esposo y la esposa amaran a éste niño. Estos temores casi pueden paralizar a algunos padres.
Entonces hay culpabilidad y preocupación acerca de si los mismos padres han causado el problema. La falta de poder para cambiar lo que está sucediendo es muy difícil de aceptar. En efecto, no se puede cambiar el hecho de que el niño tiene una condición, y sin embargo los padres quieren sentirse competentes y capaces de manejar las situaciones de su propia vida. Es extremadamente difícil ser obligados a depender de juicios, opiniones, y recomendaciones de otros.
El rechazo es otra reacción que experimentan muchos padres. El rechazo puede ser dirigido hacia el niño o hacia el personal médico o hacia otros miembros de la familia. No todos los padres pasan a través de éstas etapas, pero es muy importante para los padres identificarse con todos los sentimientos potencialmente penosos que pueden presentarse, de modo que sabrán que ellos no están solos.
No podemos perder de perspectiva, que lo más importante en este proceso, es el niño. Muchas veces se cree que estos niños no son capaces de aprender y que dependerán para toda la vida de sus padres. La educación para niños con necesidades especiales busca su integración a la sociedad por tanto su objetivo es lograr el máximo desarrollo de sus habilidades tomando en cuenta sus limitaciones, es decir, que el niño sea capaz de desenvolverse en la vida diaria sin la necesidad de la ayuda de otros.





0 comentarios:
Publicar un comentario